dissabte, 7 de desembre de 2013

Els resultats PISA a les Illes Balears

Reproduïm l´article de Jaume Mascaró Florit al Diari Menorca.

PISA en Baleares: ¿Podía haber sido peor?

Jaume Mascaró Florit

Resultats PISA en matemàtiques per països i comunitats autònomes

Hace años, un dirigente de la OCDE solía decir que si entras en Google y buscas “PISA”, lo primero que encuentras no es la famosa ciudad de la torre inclinada sino el Programa para la evaluación internacional de los estudiantes de 15 años, conocido como PISA por sus siglas en inglés. No es cierto, claro, pero era una manera gráfica de mostrar su importancia.

La evaluación PISA se realiza desde el año 2000, cada tres años y en tres materias: Comprensión lectora, Matemáticas y Ciencias. El examen tiene una materia principal, a la que se dedica más tiempo, y dos secundarias. En PISA 2012 la materia principal fue Matemáticas. Participaron 65 países y más de 500.000 estudiantes.

El Informe PISA es muy complejo. El de 2012 comprende, de momento, cuatro volúmenes con cerca de dos mil páginas y aborda una gran cantidad de cuestiones. Pero lo que llama la atención y provoca comentarios en los medios es el ranking, la posición que ocupa cada país en el conjunto de los participantes. Lo habitual cuando se publican los resultados es que se ponga el grito en el cielo. Los políticos aprovechan la ocasión para echarse la culpa unos a otros y promocionar su mercancía, un deporte habitual en esa casta.

Font imatge

El ranking suele compararse a una carrera ciclista. En PISA 2012 las siete posiciones de cabeza están ocupadas por países o regiones asiáticas: China (con Shangai, Hong Kong y Macao) Singapur, Taipei, Corea, y Japón. En el pelotón se concentra la gran mayoría de países europeos. En la cola están casi todos los países sudamericanos y algunos de Oriente Medio. España ocupa el puesto 33. Baleares no aparece en el ranking, pero si miramos su puntuación ocuparía el puesto 40 sobre el total de 65 participantes.

El problema de centrarse en la posición es que permite muchas interpretaciones. La mayoría denuncia los malos resultados, observa que España “está a la cola de Europa”, que “vuelve a suspender”, etc., pero otros subrayan que ocupa una posición comparable a la de Noruega, Rusia y Estados Unidos, y que tiene por detrás a Suecia, Hungría o Grecia. Depende en parte de cómo miremos.

Por eso pienso que es mejor analizar los resultados de otra manera: fijarse en los “niveles de rendimiento”. PISA clasifica a los alumnos de cada país en 6 niveles, según las tareas que son capaces de resolver. Cuánto más difícil es la tarea más alto es el nivel.

Así, los niveles 5 y 6 son los de los alumnos “excelentes”, en los niveles 2 a 4 están los que podemos llamar “aceptables” y, por debajo del nivel 2, en el 1 y el -1, están los abocados al fracaso. El nivel 2 es el nivel básico, porque a partir de él los alumnos poseen las habilidades que necesitarán en el futuro. Estar por debajo del nivel 2 es un serio problema.

¿Qué porcentaje de alumnos de Baleares hay en cada nivel? Para hacernos una idea más clara podemos tomar como referencia el país con mejores resultados de la OCDE, Corea del Sur, que tiene un apabullante 30,9 % de sus alumnos en los niveles 5 y 6, y sólo un 9,1% en los niveles 1 y -1.

Baleares cuenta con un 5,7% de sus alumnos en los niveles 5 y 6, los de la “excelencia”, y un 26,5% en los niveles 1 y -1, los del fracaso. Unas cifras algo mejores que las obtenidas hace tres años (4.9% y 30%), pero claramente por debajo de los resultados del conjunto de España, la Unión Europea y la OCDE.

¿Qué importancia tiene estos datos?

Es bastante claro que un porcentaje escaso de alumnos “excelentes” pone en peligro la posibilidad de contar en el futuro con los científicos, ingenieros, arquitectos o economistas altamente cualificados que requieren el progreso y la prosperidad del país.

Pero más preocupante aún es lo que sucede si hay un número elevado de estudiantes por debajo del nivel 2. Estos alumnos carecen de las habilidades matemáticas básicas y cuando salgan del colegio tendrán serias dificultades para resolver problemas sencillos de la vida diaria. Les costará mucho, si es que lo logran, calcular cuánto se ahorra si se compra con descuento, qué cuesta cada año la hipoteca o, incluso, revisar el importe de la compra en el supermercado.

Por supuesto, su futuro laboral no es halagüeño. Difícilmente escaparán de las ocupaciones manuales menos cualificadas y rutinarias. Muchos expertos coinciden en señalar que los puestos de trabajo en la economía de la revolución digital exigirán conocimientos bastante superiores a los que proporcionan actualmente las matemáticas elementales. ¿Qué le ocurrirá al que ni siquiera conozca lo que hoy es elemental?

Pero un nivel bajo no sólo reduce las oportunidades laborales, sino que afecta a la posibilidad de participar como ciudadano en la democracia. Una persona que no entiende los datos, que no comprende, por ejemplo, las nociones básicas de estadística y probabilidad, no puede formarse una opinión propia sobre las decisiones de los gobernantes y está expuesta a toda suerte de manipulaciones. Estará al albur de lo que otros le quieran contar.

¿Qué se puede decir de Baleares, con un 5,7% de alumnos “excelentes” y su 26,5% en las zonas de fracaso? ¿Qué pensar cuando con toda probabilidad un alumno de cada cuatro verá limitadas sus posibilidades en la vida diaria, su futuro laboral y el ejercicio informado de la ciudadanía?

En el primer Informe PISA, que se publicó en diciembre del año 2001, Brasil ocupaba la última posición (el número 30 de los 30 países participantes) y los periodistas le preguntaron al ministro de educación qué pensaba del resultado. Su respuesta fue enigmática: “Podía haber sido peor”.

Mientras leía los resultados de Baleares en PISA 2012 recordaba al ministro brasileño y
no podía evitar la pregunta que encabeza estas líneas: ¿Podía haber sido peor?

Clicau aquí per veure una explicació detallada dels nivells de competència matemàtica. 
Bloc de Javier Touron.

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